COMUNICAR PARA LA INCLUSIÓN

La comunicación es un proceso que puede entenderse desde una faceta más cercana a lo informativo o desde una faceta social y comunitaria relacionada al intercambio y la participación.

Es importante centrarse en esta segunda perspectiva porque es la que entiende a la comunicación como proceso en la que se establece un diálogo, un intercambio a partir del cual la persona u organización intenta comprender lo que sucede en el entorno y comunicar desde ese lugar.

¿Qué importancia tiene hoy la comunicación en las organizaciones?

Su relevancia es un hecho. Vivimos en una época hipermediatizada en la que nos encontramos rodeados de pantallas que emiten estímulos y mensajes de forma continua. En esta marea de información, la importancia de comunicar una imagen e identidad coherente es fundamental.  Y el contenido que creamos instala temas y se vuelve vehículo de sensibilización con un alcance muchas veces inusual.

Se debe tener en cuenta que el lenguaje en todas sus formas genera significados, crea percepciones y refleja lo que sucede alrededor. A partir del lenguaje y la comunicación, se construyen imágenes de las personas y los grupos sociales y se instalan y refuerzan estereotipos que, lejos de promover la diversidad y la inclusión, potencian la segregación.

¿Cómo se construye una comunicación inclusiva? 

Es una comunicación que se compromete con la igualdad y la diversidad. Intenta desnaturalizar aquellas formas de usar el lenguaje que potencian la exclusión y los estereotipos y se encamina a cambiar esos usos para que se adapten a todos los grupos sociales y eviten sesgos que puedan resultar discriminatorios.

Ahora bien, estos principios que reconocen la importancia y necesidad de crear una comunicación que incluya y  rompa barreras, debe ir acompañada de estrategas que la hagan posible.

En esta ocasión, nos centramos en algunas claves que son importantes implementar para lograr una comunicación no estereotipada e inclusiva.

USO DEL LENGUAJE

  • No utilizar eufemismos: como “capacidades especiales o capacidades diferentes”. Decir las cosas por su nombre ayuda a naturalizarlas.
  • Utilizar siempre el término PERSONA CON DISCAPACIDAD
  • No comunicar los logros de la persona con discapacidad como algo extraordinario 
  • No utilizar términos que den a entender un trato compasivo o paternalista. Las personas con discapacidad tienen autonomía, son independientes y tienen diversas capacidades que las definen.
  • No utilizar el término “sufrir” o “padecer” cuando se hable de la discapacidad ya que la persona puede experimentarlo de otro modo. Decir simplemente tiene discapacidad.
  • Siempre integrar a las mismas personas con discapacidad en las piezas de comunicación. Que sean ellas las que se expresen.